La historia de Rodrigo y Stephanie comenzó mucho antes de que se conocieran.
Rodrigo tuvo que dejar Brasil y, después de muchos años lejos de casa, la vida lo llevó a un nuevo destino. Nunca imaginó que sería en Panamá donde todo empezaría a cobrar sentido.
Mientras tanto, Stephanie disfrutaba de jugar pádel casi todos los días. Rodrigo, en cambio, solo buscaba una nueva actividad. Lo que ninguno de los dos sabía era que un juego amistoso los pondría en el mismo lugar.
El pádel los presentó, pero el tiempo hizo el resto. Nunca dejaron que las cosas fueran forzadas; simplemente permitieron que todo sucediera a su propio ritmo.
Hasta que un día, Rodrigo decidió dar el primer paso e invitar a Stephanie a salir. Ella se tomó su tiempo… pero terminó diciendo que sí.
Con el paso del tiempo descubrieron que eran muy diferentes. Stephanie es alegría y espontaneidad; Rodrigo, carácter e intensidad. Ella le enseñó a vivir más ligero y él le dio un lugar donde apoyarse. Sin darse cuenta, fueron encontrando el equilibrio y construyendo una historia que ninguno de los dos imaginaba.
Hoy saben que algunas historias no se buscan. Simplemente llegan cuando tienen que llegar.
Y, de todos los caminos que pudo tomar la vida, fue el de ellos el que los trajo hasta este "sí".













